Luxación congénita de cadera

 

La luxación congénita de cadera o displasia congénita de
cadera se trata de la alteración de la relación de las dos estructuras que
forman la cadera, es decir la cabeza del fémur y el agujero cotiloideo de la
pelvis. Frecuentemente puede dar lugar a inestabilidad de cadera. Estos cambios
pueden ocurrir durante el período gestacional o desde el nacimiento. En el 80 %
de los casos suelen presentarse en niñas. Dentro de la displasia congénita de
cadera existen dos modalidades; una que ocurre durante los primeros tres meses
de vida producida por una alteración embrionaria y otra de tipo fetal que puede
ocurrir por una detección parcial del crecimiento intrauterino en la región de
la cadera, constituyendo el 85% de los casos. También puede ocurrir una
displasia evolutiva o del desarrollo que aparezca a lo largo de los meses
debido a un mal desarrollo.

Las consecuencias de su desconocimiento o un mal diagnóstico
varían entre alteraciones de las estructuras óseas de la articulación,
dificultad en el movimiento articular, inestabilidad lumbar y/o pélvica,
desequilibrios de grupos musculares por acortamientos excesivos o debilidad, trastornos
posturales y de la marcha, dolores de espalda, etc. Siendo el peor pronóstico
una artrosis prematura de la articulación.

¿Cuáles son los síntomas?

Los siguientes son los síntomas más comunes, sin embargo,
cada bebé puede experimentar los síntomas de manera diferente. Algunos de los
síntomas pueden incluir los siguientes:

La pierna puede parecer más corta del lado de la cadera
luxada.

La pierna del lado de la cadera luxada puede girar hacia
afuera.

Los pliegues en la piel del muslo o glúteos pueden parecer
desparejos.

El espacio entre las piernas puede parecer más ancho de lo
normal.

¿Qué posible origen puede tener?

Las causas no están claras, pero podría estar asociado a
factores genéticos y a factores ambientales, como influencia hormonal de la
madre durante el desarrollo intrauterino provocado por diversas causas como
trastornos de alimentación, sistémicos…

Los factores de riesgo más comunes son: ser niña, madre
primeriza, presentación de nalgas en el parto, paso del canal uterino estrecho
o antecedentes familiares de displasia del desarrollo de cadera.

Desde el punto de vista osteopático la mala colocación del
feto en el vientre podría tener gran importancia en el desarrollo de esta
patología. Si el feto se coloca durante un largo tiempo de nalgas sobre la
pelvis materna y su posterior expulsión de nalgas podría producir secuelas
intrauterinas en la pelvis del feto que debido a fuerzas mecánicas constantes e
inestables desarrollan alteraciones en la cadera. Por otra parte si existe un
canal del parto estrecho las fuerzas compresivas aumentaran pudiendo aparecer
lesiones en algunas estructuras y articulaciones como las caderas, de forma
unilateral o bilateral.

¿Cómo lo tratamos en Osteovida?

Lo más importante es el diagnóstico precoz, entre 0-6 meses,
donde el tratamiento principal suele ir enfocado al uso de férulas o yesos en
casos más complicados.

Sin embargo, si después del tratamiento ortopédico sigue
existiendo trastornos de movilidad, chasquidos articules, dolor, trastornos de
la marcha o el equilibrio; o ha habido un diagnóstico tardío tal vez habrá que
realizar un ajuste osteopático y fisioterapéutico. En primer lugar, nuestro
trabajo estará orientado a diagnosticar cuales son las estructuras que pueden
estar causando o perpetuando el problema. En muchas ocasiones son el sacro, la
pelvis, el cráneo, la columna vertebral… que una vez equilibrados junto a un
programa de control motor y reeducación funcional suelen encontrarse resultados
notables.